sábado, 30 de octubre de 2010

500 VISITAS!!!!!!!!!!!!!!!

Hace aproximadamente unos 15 días, Marcelo Perenchio, en una nota en este blog, dejó deslizar la idea de que nos quedaba un único lector. Me propuse, previas charlas y acuerdos con Perenchio, poner un contador para ver si su idea era cierta, ya que yo dudaba de que así fuera. Grande fue el trabajo ya que no soy experta en la red, la manejo de "olfato" nomás, pero logré poner el contador. Cabe aclarar que "no nos quitaba el sueño" saber cuál era la cantidad exacta de visitantes, pero si quería mostrarle a Marcelo que eran más que uno. A 10 días de puesto el contador, hoy, al ingresar al blog, veo que desde el inicio del conteo tenemos 500 visitas!!!!!!!!!! Perenchio, te equivocaste de número, el blog que creaste es mucho más visitado que lo que pensaste. Les agradezco a todos que "disfruten " del blog. Pueden explorarlo, ver notas de años atrás, escuchar los audios de programas de "Párrafus Interruptus" cuando estaba al aire por Radio Nacional y, por sobre todas las cosas, pueden dejar sus comentarios al pié de cada nota si es que quieren decirnos algo. Queremos conocerlos, por sus comentarios y PERSONALMENTE. Por eso también los esperamos el miércoles 3 de noviembre a las 19.30 en el Centro Cultural "Caras y Caretas" - Venezuela 330, Capital- para jugar a Párrafus en vivo y disfrutar del homenaje al gran actor Jorge Luz (para más datos ver la nota "Jorge Luz, por amor a su arte") . Les dejo a todos un gran abrazo, seguimos compartiendo el blog y espero tener la alegría de conocerlos el miércoles 3 de noviembre.

jueves, 28 de octubre de 2010

Hugo y Nestor / Un solo corazón



















La única vez que vi a Nestor Kirchner en mi vida. Fue en noviembre de 2008, en Parque Norte, con motivo del reconocimiento presidencial a quienes habían ejercido resistencia cultural durante la dictadura. Gracias a mi paso por la revista Humor, tuve el honor de ser uno de los que subieron a recibir el diploma. Hugo viejo nomás, me dijo al abrazarme. Gracias por todo, me dijo ella. Sentí orgullo. Kirchner no era un santo, menos el demonio. Fue un patriota. Y de grandes transformaciones. La pérdida de ese hombre lloro hoy. Mañana o pasado, cuando las lágrimas se sequen, comenzaré a vivir expectante de que sus semillas germinen y crezcan, preservándolas de los caranchos. Mi corazón me dice que esto es un juramento.
H.P.

miércoles, 27 de octubre de 2010

¿Condenados al fracaso?

Si en este Blog, político pero apartidista (en el doble sentido de antipartidos y apartado), se mencionó alguna vez al ex presidente Raúl Alfonsín y a la candidata Cristina Fernandez, cómo no nombrar hoy a don Néstor Carlos Kirchner.
Lo hago porque el primer pensamiento que me acomete al saber la noticia es si será posible que, además de la patota, de los poderosos, de la derecha y de la sinarquía internacional, también las Parcas tratarán siempre de impedir la felicidad de todo nuestro pueblo. En particular, pienso como renovado impedidor al autor de la frase que parafraseo en el título –a quien no nombro porque con la maffia no se jode.
Y nombro otra vez a la renovada candidata.
¡Fuerza, Cristina!

martes, 26 de octubre de 2010

NUESTRO ENVIADO MÁS QUE ESPECIAL A CONCORDIA



En el marco de la III Feria del Libro en Concordia, realizada entre el 11 y 17 de octubre, se realizó en esa ciudad entrerriana la presentación del libro: "Jorge Guinzburg, la inteligencia rebelde" de Hugo Paredero. En dicha presentación Hugo tuvo la alegría de conocer a la parrafista Zulma Baquero con quien lo vemos en la foto. Aguanten los parrafistas de todo el país!!!!!!!!!!

lunes, 25 de octubre de 2010

LA LÁMPARA DE ALADINO

Una vez le dije a un amigo, no hace mucho tiempo, que si pudiera frotar la famosa "Lámpara de Aladino" el deseo que pediría es sentarme a escuchar, largas horas a Jorge Luz contando sus jugosísimas anécdotas. Hoy comparto con Uds. esta, contada por el recordado Fernando Peña:


Jorge Luz

por Fernando Peña

En el año 2000, yo trabajaba en el programa de Andrea Frigerio Viva la diferencia. Me tocaba hacer las locuciones en off con mis distintos personajes. Tenía una especie de cubículo en donde había una silla, una mesita y un micrófono, y solía estar solo en ese lugar. De pronto, una noche, se sentó una señora mayor en una silla a mi lado. No hablaba. Tenía las manos sobre su cartera y los dos zapatitos de medio taco apoyados en el suelo. Como ella no me hablaba, yo tampoco le hablaba. Esta viejecita, se ve, intuyó que yo no me sentía nada bien ese día. Me había comido hacía dos días un carpincho al escabeche. Al pasarme la mano por el estómago y quejarme, la viejita dijo con voz chillona: “¿Te sentís mal de la pancita, querido?”. Era la voz inconfundible de Jorge Luz. En vez de llorar y decirle todo lo que lo admiraba, ponerme de rodillas y alabarlo como si fuera un dios, simplemente le dije que sí, y le conté lo del carpincho. Lo que siguió fue Jorge Luz más Jorge Luz que nunca, vestido de la Porota, contándome lo que le había sucedido una noche hacía muchísimos años después de una función estando de gira. Trataré de recordar las palabras exactas, fue algo así: “Mirá, querido, una vez estábamos de gira en Santa Fe. Eramos como 40. No me acuerdo qué obra estábamos haciendo. Me acuerdo que íbamos todos en un micro grande y de pronto paramos en un restaurante de ruta. No bien nos sentamos, a mí me agarraron unas ganas de mear imposibles. Y fui al baño. Cuando iba para el baño por un pasillo largo que tenía el restaurante, veo en el mostrador de la heladera un montón de frascos. A mí el escabeche me pierde y en eso veo una vizcachita al escabeche. Ahí le digo al señor que estaba de blanco detrás del mostrador que por favor a mí me diera una entrada de vizcachita. En seguida detrás vino un iluminador y me dijo: “Mirá, Jorge, esos bichos mueren de una manera horrrrrrible. Los cazan para ser comidos y mueren rígidos, de mal humor, desgraciados, con un veneno en el alma que después si te los comés te lo tragás vos”. Y vos sabés que después de ese día nunca más me comí ningún bicho al escabeche. Y efectivamente, yo miraba a la vizcachita y estaba como nerviosa y afligida adentro del frasco. El carpincho éste que te comiste vos era al escabeche, ¿no? Y bueno viste, te lo comiste amarrrrgado, resistiéndose a la muerte. Y te explota en el estómago. No, si es bravo comerse un bicho de éstos, vas a cagar por lo menos cuatro días seguidos”. Así lo conocí y nunca le proferí mi admiración, sino que lo disfruté en silencio. Eramos él y yo en ese cubículo. El solo para mí, olvidándose de su personaje y siendo casi una abuelita. El y yo solos. Una función privada que jamás nunca nadie vio. Sólo yo, que me estaba devorando crudo a Jorge Luz.


Fuente: Página12

Alguien algo algún día

Por mis días y horarios laborales (todavía insólitos, pero convenientes), uno de los primeros programas que escuché en la nueva AM 750 fue “Nadie nada nunca”. Está, desde fines de junio, los sábados y domingos a las 21.00.
Extraño nombre el de aquella novela de Juan José Saer para un espacio donde los mismos autores leen cosas de sus blogs. Me resuena con algo de despectivo, aunque la gerencia artística debe tener sus razones para haberlo llamado así. Quizá se refieran a que está destinado a escritores noveles o aficionados (nadie) que no han dado a conocer todavía (nunca) sus cosas (nada) por un medio masivo. Pero el que tomó al pié de la letra ese título para defenestrar el programa (o su contenido) fue Jorge Schussheim, cuyo “Señores y señores” va a continuación.
Una noche, hace algún tiempo, empezó contando que, como le gusta llegar temprano a la radio, a veces no le queda más remedio que escuchar al bloguero de turno. Dio curso entonces a una demoledora diatriba contra todo lo insulso e intrascendente que prolifera en Internet, especialmente bajo la forma de blogs o páginas personales, donde nunca nadie le hizo conocer nada interesante, dijo.
Estaba más hirsuto e iconoclasta que de costumbre don Jorge en ese preámbulo, pero fue sólo un arranque. Después, cuando le dejé un mensaje grabado diciendo que estaba bastante de acuerdo con su crítica a pesar de llevar adelante también yo un blog, dijo que el mío estaba bien, o que al menos reconocía mis limitaciones, y que siguiera adelante. Claro, desarmé al gigante Schussheim al mencionar que mi blog se refiere a un programa de radio (ya sin aire) y que su frase de cabecera es una de Federico Fellini: “No tengo nada para decir, pero sé cómo decirlo”. Con eso, creo, le hice recordar que le hablaba de Los Parrafistas, adonde unos días antes él había dejado un elogioso comentario –dedicado, en rigor de verdad, a Hugo Paredero y su labor en Parrafus Interruptus.
Recuerdo esto para contar que, con aquel estelar aporte, me sentí estimulado a continuar la comunicación con la gente de “Nadie nada nunca”, a quienes ya les había escrito para anoticiarlos acerca del blog.
Al respecto, quiero decir ahora que, después de dilatadas tratativas, estamos cerca de acordar la participación de Los Parrafistas en aquel espacio. Los viejos coautores (así como la nueva) ya fueron informados de esta iniciativa y, espero, estarán seleccionando los textos que querrían escuchar. Roberto López Motta, el compañero oyente locutor y poeta, sería el generoso lector en la grabación del programa.
Lo que quizá demore todavía esta novedosa difusión de nuestro blog es la dificultad que encuentro para la selección de mis propios textos. Repaso mi archivo y encuentro cosas que no recordaba haber escrito. Busco algún pasaje que recuerdo con satisfacción y no sé en que Entrada estaba. (Hace poco superamos las 1000 Entradas, no todas de mi autoría, claro.) Además, como ya le dije a la producción de “Nadie nada nunca”, compruebo que se trata de un blog distinto a los que suelo escuchar. El nuestro es quizá “cerrado”, no inclusivo, acotado a las alternativas de un programa de radio que tal vez no interesen o contemplen a quienes no lo siguieron. De todos modos, a pedido de la bella Lucila Rolón (bella según Schusheim y Rody Mascali), que oficia de productora del ciclo, ya hice un envío preliminar de algún material. Todavía no me respondió. Pero no hay apuro.
En realidad, para decirlo todo, el propósito de esta promoción del Blog es contribuir o coadyuvar al pronto retorno de Hugo a la radio. A la AM 750 o a otra. Con Párrafus Interruptus o sin él. Conmigo o sinmigo… Mi primer mail a “Nadie nada nunca”, en el fondo, era un metamensaje dirigido a las autoridades de la emisora para que tuvieran en cuenta la interrumpida trayectoria de Parrafus. Recuerdo que en Asunto puse “Representante artístico trucho”. Y la posdata del segundo mail decía: “No se olviden de Paredero”.

Al público lector (más numeroso de lo imaginado, de lo esperado, de lo creíble, según el flamante contador de visitas que incorporó Mónica Paradiso), lo intimo amablemente a que haga algún aporte o recomendación con vistas a este venidero acontecimiento, la lectura pública de Los Parrafistas. Eso sí, no me pidan que lea. No tengo la voz, ni la confianza, ni la apostura.

Pero, aparte de lo proyectado, lo demorado, lo venidero, lo que es un hecho es el próximo encuentro en vivo con Hugo y Parrafus Interrruptus. Será el miércoles de la semana que viene, 3 de noviembre, siempre en el centro cultural Caras y Caretas, Venezuela 330, San Telmo. Y estoy en condiciones de anticipar que viviremos una velada tan engalanada y emotiva, tan grande y de buen humor como la de octubre, cuando fuera homenajeado don Agustín Alezzo. Porque esta vez la invitación y el homenaje esta pensado para… el protagonista del próximo libro (audiolibro) de Hugo… el inclasificable, el interminable, el incandescente Jorge Luz.
No falten.
Gracias.
Buenos días

domingo, 24 de octubre de 2010

UN "CUENTITO" DE AÍDA BORTNIK

Cuando èramos chicos todo estaba bastante clarito: los aliados habian ganado la guerra porque los alemanes eran gente mala y de los japoneses mejor ni hablar. Despues vimos (entre otras cosas gracias a la magia del cine), que los alemanes y los japoneses eran tambièn seres humanos y que a algunos aliados era mejor perderlos que encontrarlos. Y despuès hubo màs guerras, que parecìan màs chicas, pero tambièn mucho menos claras. Y despuès...pero esto es otro cuento.
Cuando èramos chicos todo estaba bastante clarito: habìa que crecer sano de cuerpo y alma. Habìa que creer en los mayores y en los maestros. Habìa que respetarlos y respetar los valores que ellos respetaban: el honor, la justicia, la dignidad, la solidaridad, la libertad responsable, la ciencia al servicio de la humanidad...y habìa màs. Despuès vimos (entre otras cosas gracias a la magia de la perspectiva) que los grandes a veces eran tamaño mediano y que con respecto a algunos valores, tampoco habìa que ser fanàtico no? Y despuès.....pero esto es otro cuento.
Cuando èramos chicos todo estaba bastante clarito: las nenas tenìan que portarse como señoritas y los varones como hombrecitos. Las nenas podìan llorar, los varones podìan pegar; una nena tenìa que ser seductora, un varòn tenìa que ser valiente. Despuès vimos (entre otras cosas gracias a la magia del psicoanàlisis), que todo era un poco màs complicado. Y despuès vimos como dos generaciones en las que nadie quiere ser ni señorita ni hombrecito, porque con ser humano ya tiene bastante trabajo...pero ese es otro cuento.
Cuando èramos chicos todo estaba bastante clarito: los amigos eran los hermanos del alma, la gente que lo querìa a uno, no porque fuera lindo o feo, abanderado o burro, sino porque uno era uno. Y los amigos eran la gente por la que habìa que jugarse, con la que habìa que compartir, por la que valìa la pena vivir. Despuès vimos (entre otras cosas gracias a la magia de la suerte que es grela), que todo este asunto tambièn podìa ser llamado "amiguismo" y tratado como una enfermedad antigua, que hay que curar sin falta cuando termina la adolescencia. Y despuès, incluso empezò a aparecer una enfermedad peligrosa....pero esto es otro cuento.
Cuando èramos chicos todo estaba bastante clarito: cuando se llegaba a la edad y al momento adecuado, uno se enamoraba de alguien del otro sexo (porque habìa dos) y se casaba para afrontar juntos la dicha y la desdicha. Y tenìa hijos, y plantaba àrboles y envejecìa tomado de la mano. Despuès vimos (entre otras cosas gracias a la magia de la naturaleza, en la que nada se pierde y todo se transforma) que uno no es eterno y entonces sus sentimientos tampoco. Y los del otro tampoco. Y despuès vimos que esto de la pareja funciona tambièn como complicidad para el crimen de la pareja...pero esto es otro cuento.
Entonces, cuando èramos chicos todo estaba bastante clarito: si uno en las guerras estaba del lado de los buenos; si uno respetaba los grandes valores de sus mayores y sus maestros; si uno se portaba como un hombrecito o si no tenìa mas remedio, como una mujercita; si uno era leal con sus amigos; si uno era capaz de amar y ser amado; uno podìa, por fin, ocupar el lugar del que habìa tratado de hacerse digno durante toda su vida; un lugar en el gran banquete del mundo, ese que se celebra cuando el ser humano ha alcanzado la plenitud creadora: el banquete de la madurez.
Y la madurez es ahora. Y yo no se ustedes, pero a mi, a este banquete nadie me ha invitado.
Y colorìn colorado, yo no se a ustedes, pero a mi me parece que este cuento se ha terminado.

Fuente: derevolucionesyreevoluciones

miércoles, 20 de octubre de 2010

SUMAMOS Y MULTIPLICAMOS

En el blog tenemos la buena costumbre de sumar y multiplicar, restar y dividir no nos atrae. Es por eso que informo a los visitantes de este blog que desde ayer todos los que nos visitan cuentan con la posibilidad de compartir cada nota con las redes sociales: Facebook, Tweeter y Google Buzz, además cuentan con un ícono que les permite enviar por mail a quien quieran directamente desde el blog alguna nota que les haya gustado o que consideren que pueda interesarle a alguno o varios de sus amigos. Espero que les gusten y aprovechen estas nuevas opciones. Y todos los integrantes del blog felices porque seguimos sumando y multiplicando.

martes, 19 de octubre de 2010

De nuestra reportera gráfica III

Yendo a lo nuestro, algunas imágenes de juegos y ganadores

Aquí, el joven Perenchio se apura en examinar -casi que le arrebata a Hugo- su primer premio de la noche












Ahora, Perenchio el magnánimo junto a Ruben Ramírez, para quien promoviera un premio extra










Roberto López Motta recibe suculento volumen del INT, recopilado por Beatriz Seibel, con varias obras nacionales. Abajo, de espaldas, tan elegante, Adriana Baldessari























¿Conocen a Lucas Gatti? Helo aquí al agil cronometrista, otrora insuperable cancerbero telefónico

lunes, 18 de octubre de 2010

De nuestra reportera gráfca II

Más imágenes tomadas con su humilde pero muy codiciado celular por nuestra colaboradora Mónica Paradiso.




















Público antes del espectáculo













Más público en la antesala del Centro Cultural Caras y Caretas





















Agustín Alezzo, el homenajeado, sentado entre el público antes de ser convocado al escenario





Público de la primera fila, ya iniciado el encuentro: Luisa Kuliok, Roberto Romano, Norberto Díaz, José María López, Miguel Moyano, Angela Ragno.

domingo, 17 de octubre de 2010

De nuestra reportera gráfica

A continuación, algunas de las fotografías tomadas por la compañera oyente Mónica Paradiso en el último encuentro Parrafista





















Al fondo de la imagen, momento exacto del ingreso al hall del teatro de Marcelo Perenchio. Campera al hombro, morral en ristre, todo canchero, se dirige con su tranco largo habitual hacia don Roberto López Motta, a quien divisó inmediatamente -tal como Mónica lo divisó a él. En primer plano, de perfil, creo que es Roberto Saiz.























El trío más mentado de estas noches de San Telmo: Roberto López Motta, Marcelo Perenchio y Hernán Gugliotella, los tres que computan asistencia perfecta a los encuentros Parrafistas -junto a Roberto Saiz, precisamente.

SONETO A MAMÁ


No es que no vuelva, porque me he olvidado
de tu olor a tomillo y a cocina.
De lejos, dicen que se ve más claro,
que no es igual quién anda y quién camina.

Y supe que el amor tiene ojos verdes,
que cuatro palos tiene la baraja,
que nunca vuelve aquello que se pierde
y la marea sube y luego baja.

Supe que lo sencillo no es lo necio,
que no hay que confundir valor y precio,
y un manjar puede ser cualquier bocado

si el horizonte es luz y el rumbo un beso,
No es que no vuelva porque me he olvidado:
es que perdí el camino de regreso,

Mamá...

Joan Manuel Serrat

lunes, 11 de octubre de 2010

De primera mano

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Parrafus Interruptus sigue haciendo milagros. Lo fue para mí compartir el escenario del Centro Cultural Caras y Caretas con Agustín Alezzo, nuestro homenajeado de la noche del 6 de octubre. Tenerlo al lado, verlo compenetrado en su doble rol de homenajeado y parrafista, atentísimo a la fidelidad de sus recuerdos, feliz a su cauto modo. Amado maestro Alezzo. Ganador de seis interruptus teatrales cuando jugábamos por radio. Observaba sus manos, parecían hojas -para nada marchitas- a las que una brisa leve mecía todo el tiempo, secuela del episodio de acv que padeció hace nueve años. Veía ese bastón con el cual se ayuda a andar después de una operación de fémur ocurrida en febrero. Y veía también el árbol que sostiene esas hojas, esas ramas. Un roble marca Alezzo, mentalmente adiestrado para enfrentar cualquier peligro al menos de manera pinteriana. Yo percibía la carga emocional presente, sentía el silencio atento propio del amor en la sala, agradecía a la vida lo que estaba viviendo. Me venían a la cabeza imágenes alezzianas en tropel, pensaba cuántas obras vi dirigidas por él: todas. Muchas de ellas más de una vez y devotamente. Desde La Mentira , de Nathalie Sarraute, que marcó su debut en el teatro Payró, en 1968, hasta Voces de familia, de Tennessee Williams y Harold Pinter, actualmente en el teatro El Duende. No se podía no ir a ver la última de Fellini, como no se podía no ir a ver la última de Alezzo. Me emocionaron sus actores cuando subieron y cada uno aportó el recuerdo elegido para la ocasión. La emoción de no verlos actores sino alumnos, tiernamente discípulos, como si el tiempo hubiera retrocedido y el maestro director acabara de decirles que los aceptaba en un curso o los elegía para alguna obra. Por nuestra parte, los cuatro duendes locales –cuento, teatro, novela, poesía- sobrevolaron cada uno a su momento y aportaron sus gracias interruptas con la bravura de siempre, esta vez con puesta de Agustín Alezzo. Mi agradecimiento inmenso a todos los que fueron, incluido el dueño del celular que se hizo notar como enemigo en un momento.
Pregunta final: ¿los fans parrafistas de facebook tienen prohibido salirse de pantalla, incluso el primer miércoles de cada mes?
HP

Tercer Parrafus en vivo (2)

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El paulatino desmejoramiento del clima, con chaparrón incluido al final de la tarde, esta vez no fue obstáculo para la afluencia de público. A pesar de lo gris, de lo húmedo, el miércoles era primavera. Además, el homenaje previsto a don Agustín Allezo pudo haber estimulado la convocatoria.
Como sea, y como dijo Hugo en el comienzo, Parrafistas y admiradores del maestro fuimos indiscriminadamente esa tarde de la Triple A: Alianza Aleziana Argentina.

Después, tras el emotivo encuentro, me pregunté una cosa.
Ahora, al escribir, me pregunto otra: ¿haré nombres? Medito apenas y me respondo que no. Los nombres ya están hechos.
Pero me pregunté esto: dentro de 30 o 40 años, ¿habrá un homenaje como el del miércoles pasado a, digamos, José María Muscari?
Podría nombrar a otros, pero lo nombro a este, tan prolífico y celebrado autor y director. Por si hiciera falta, aclaro que no vi jamás nada suyo (como tampoco –nulo espectador teatral- vi nada de Alezzo), así que no tengo opinión fundada. Es un nombre de hoy, nada más, que utilizo para aventurar lo siguiente.
¿Habrá dentro de tres o cuatro décadas un homenaje a Muscari?
Tal vez sí. Tal vez su talento, su obra, su continuidad lo merezcan. Pero, ¿convocará ese homenaje del 2030 la amistad y la emoción, el respeto y la admiración que vivimos la otra noche en el de Alezzo?
Creo que no. Creo que ya hoy, cuando este muchacho Muscari crea sus grupos y hace sus puestas, aquella amistad y emoción, aquel respeto y admiración son extraños, ajenos, por lo menos infrecuentes en nuestra desalmada época.
A Muscari ni falta que le hará, claro. El triunfa hoy. Hoy recauda, hoy lo festejan en los medios, hoy goza de la fama. Mañana, ¿qué importa? Además, habrá que ver si sigue con el teatro 20 o 30 años más. Puedo imaginármelo perfectamente como ícono televisivo (con leve pátina intelectual glamorosa) entreteniendo a las masas en un futuro no muy lejano.
Pero, ahora que lo pienso (casi nunca pienso antes de escribir), me parece que el cotejo de Alezzo con Muscari no es pertinente. Debería hablar más bien de un Bartís, de un Veronese, de un Spregelburd, o de ese otro que se leyó en Párrafus (“Nunca estuviste tan adorable”), cuyo nombre ahora no recuerdo. Pero, nombre a quien nombre, la idea es la misma.
Y no es que idealice a lo años 60 o 70, cuando Alezzo se inició y empezó a consolidarse. No habrán sido años plenamente espirituales y humanistas, pero creo que la gente, la cultura, las vocaciones eran distintas entonces. Alezzo no triunfó inmediatamente, ni recaudó, ni fue celebrado, pero siguió adelante. Y su gente, la de sus grupos y la de su público, siguió con él. Con fidelidad y agradecimiento. Esto, esta especie de devoción demodé, es lo que percibí este miércoles, cuando los invitados por Hugo para saludar al maestro subieron al escenario y hablaron de él.
No puedo hacer una crónica de lo que cada uno dijo. No grabé ni tomé notas (y mi cámara fotográfica falló otra vez), ni estoy capacitado, claro. Pero puedo consignar algunos nombres.
Luisa Kuliok, que recordó su aprendizaje a los 17 años con el maestro; también su esposo, el médico y actor Roberto Romano, con quien, si no entendí mal, se conociera en aquellas clases. José María 2Pepe" López, cara vista algunas veces en televisión, pero actor de fuste, también de la fragua de Alezzo. Miguel Moyano, no sé si actor o asistente, pero con casi 40 años a su lado. Norberto Díaz, recordado, afortunado, envidiado compañero de Emilia Mazer en “Mirta, de Liniers a Estambul”. Angela Ragno, actriz también de muchos años con don Agustín. Y la presencia destacada, cerrando la ronda de saludos, de Beatriz Spelzini, protagonista de “Rose”, uno de los últimos éxitos de Alezzo.
Y a las personalidades del universo teatral que estuvieron presentes (también Noemí Morelli, Mayenka Novak, Roberto Saiz, Hernán Gugliotella) se agregaron las que aparecían en el collage preparado por Lucas Gatti, el cronometrista, cuya proyección se intercaló en la charla de Hugo con el homenajeado. Allí vimos desde un joven Alfredo Alcón, protagonizando “Romance con lobos”, hasta Julio Chavez haciendo “Yo soy mi propia mujer” –con quien tanto, en tanto padre soltero, me identifico…Y resaltando entre todos ellos (los presentes y los fotografiados), la reiterada memoria de Hedy Crilla, maestra del maestro.
Y Hugo, el anfitrión, sentado junto al homenajeado en el centro del escenario, exultante y espléndido, como ya escribí.
También cabe destacar la presencia entre el público de varios alumnos de los actuales talleres de Alezzo. Por ejemplo, el señor Rubén Ramírez, de importante participación en los juegos de esta noche. Con decir que subió al escenario dos veces, igual que yo…
Pero, para abundar en esto, pasemos al meollo de esta página.

En el comienzo, Hugo le preguntó a Agustín si iba a leer o si prefería participar en los cuatro juegos. El maestro, cuyos triunfos en el Parrafus radial son bien recordados, eligió jugar.
Leyó Hugo, entonces, y empezó con un cuento. De esto se conserva el siguiente fragmento de filmación.

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El que interrumpe a los pocos segundos es el mencionado Rubén Ramírez. Es meritorio su lance, y entendible su confusión. Reconoció claramente a Jorge Luís Borges, pero aquello de “la sucesión de puntos” lo llevó a pensar en el aleph, “el punto donde todos los puntos convergen”, y ahí se apuró a responder.
Con el nombre del autor dado como bueno, no me costó casi nada precisar en los siguientes, pocos segundos que aquello era “El libro de arena”. Aunque, como se escucha, otra voz que empezó a decir “¡Basta…!” casi se me adelanta. “Hay un empate”, alcanzó a anunciar Hugo, pero Mónica Paradiso, a mi lado, no dejó lugar a dudas exclamando: “¡Acá, acá! ¡Perenchio!”.
“Medio libro para cada uno”, dijo nuestro conductor, pero me llamó a mí al escenario. Allí recibí “Emma – Karma de Borges” (imaginaria autobiografía de Emma Risso Platero, que ya estoy leyendo) y, tras agradecer y saludar a don Agustín, pregunté si no habría premio también por la media respuesta. Entonces Hugo convocó a Rubén y le dio también un libro (no recuerdo cuál). Y no pudo evitar una patadita: “No crean que es bueno Perenchio”, dijo, “se hace el bueno…”.
¿No lo dije la vez pasada? Lo repito porque está lindo, y hasta a Cristina le arrancó una sonrisa: “Con Hugo, no nos une el amor, sino el tortazo. Será por eso que nos queremos maso”.

Después de otro tramo de calmada charla con el invitado de honor, llegó el turno del Teatro. Alezzo diría más tarde que lo desubicó en el comienzo esa indicación de “Epoca actual”. Quien no dudó en cuanto escuchó el nombre de Damián fue Roberto López Motta. El locutor y poeta revalidó su victoriosa especialización en el género respondiendo que la obra era “En familia”, de Florencio Sánchez. Después, en el escenario, recordó una anécdota referida a su habitual éxito en Parrafus.
Parece que el año pasado, al día siguiente de la lectura de “La ronda”, de Arthur Schnitzler, una compañera de trabajo le preguntó como le había ido. “Anoche sabía lo que se estaba leyendo”, respondió Roberto, “pero tardé en llamar y se me adelantó Agustín Alezzo”. “¡Uy, qué mal!”, lamentó ella. “No. ¿Cómo ‘qué mal’? Es como si en un concurso de cantores de tango me ganara Gardel”, concluyó el poeta.

Luego, interrumpiendo nuevamente el homenaje, Hugo tomó otro de los libros forrados que aguardaban su turno. El juego continuaría con una novela, anunció, y empezó a leer acerca de alguien que sale de una internación en un sanatorio y trata de retomar su vida habitual. Cuando empiezan a detallarse algunas secuelas en la visión que padece el personaje, pensé en Saramago. Pero, cuando me inclinaba hacia Mónica Paradiso para susurrarle ese nombre, en la narración se menciona a la ciudad de Nueva York. Deshecho el lance y la posibilidad de ganar en colaboración, y sigo escuchando. Un instante después, sí, toco en el hombro a Mónica y le digo: “Paul Auster”. Ella no entiende y pregunta, también susurrando: “¿Y de quién es?”. “No”, aclaro, “Auster puede ser el autor. Pero no sé el título”. Ella se encoge de hombros. Después me diría que, de haber entendido bien, lo hubiera gritado inmediatamente. Por mi parte, no quise arriesgar con solo el nombre del autor. Seguimos escuchando en silencio, entonces, hasta que una voz lanza: “¿No es Paul Auster?”. Hugo se interrumpe y responde que sí. Pero, cuando pregunta el título, la misma voz dice: “¿El palacio de la luna?”, que no era. “El país de las últimas cosas”, arriesgan desde otro sector. Tampoco. “Leviatán”, digo yo. Pero no es “Leviatán”. Entonces Hugo consulta con Alezzo si cabe recurrir a una vil ayudita y, sin esperar respuesta, lo hace. “¿En qué piensan si digo Delfos?”, dice. Yo me confundo pensando en unos satélites (y en un cuento de Alberto Vanasco, “Phobos y Deimos”), mientras alguien dice por ahí: “El oráculo”. Y otro por allá: “El oráculo de Delfos”. Y otro: “La noche del oráculo”, que es el título correcto. Sin embargo, sin identificar a esa última voz, se da como ganador a quien acertara con el autor: el señor Rubén Ramírez, de Palermo, que vuelve al escenario y recibe como premio la novela que se leía.

El último, súbito juego de la noche se cuenta rápido.
-A ver quién conoce a este poeta –dijo Hugo, y leyó: - “Atraviesa este paisaje mi sueño de un puerto infinito…”
-¡Basta para mí! –dije reglamentariamente. Y respondí: - Fernando Pessoa.
-¡Vamos, Perenchio! –estalló Mónica, con su entonación más tribunera.
-Y el poema es “Lluvia oblicua” –agregué, acercándome al escenario.
-Cuatro segundos –dijo Lucas, después.
-¡Uy, cuatro segundos! –exclamó Hugo- Cuando escriba ahora en el blog, Perenchio…

De las anécdotas que se recordaron con Alezzo, se impone en mi memoria una, reciente, que muestra su guapeza, su sabiduría y su creatividad también en la vida real
En un taxi que toma una dirección contraria a la indicada, dos hombres de aspecto torvo, tal vez policíaco, son recogidos a las pocas cuadras. Uno se ubica junto al chofer, el otro irrumpe en el asiento trasero. Rodeado de los tres maleantes, Alezzo evalúa el reloj de baja estofa y los pocos billetes que lleva. Su acompañante le apunta y lo hace doblarse hacia el piso del vehículo. Lo pasean durante hora y media, casi sin hablar. Pensando lo peor, pero acometiendo sin resignación, el viejo se yergue y exige: “Si me van disparar, no me dejen malherido”. Entonces, un instante después, en la primera esquina, le abren la puerta y lo dejan bajar.
Aplausos.
Sin telón.

QUE NOCHE BARILOCHE!!!!!!!!!!!!!!

Cuando el miércoles me preparaba para ir al Centro Cultural "Caras y Caretas" sabía de antemano que iba a pasar un momento bárbaro jugando a "Párrafus Interruptus" en vivo. Tenía la experiencia pasada en el primer encuentro allá por el primer miércoles de agosto pasado. También sabía del homenaje al maestro Agustín Alezzo, parrafista al igual que todos nosotros. Pero la sorpresa, una vez que comenzó el homenaje, fue la EMOCIÓN tan grande que iba a sentir, a tal punto que escribir esta nota en el blog me llevó varios días que me ayudaron a calmar sentimientos y poder expresarme claramente, cosa que aún dudo pueda hacer. Para empezar, la gran alegría de que mi amiga Nené me acompañara me causó una felicidad inesperada. Cuando salí a la calle a tomar el primer colectivo para dirigirme a San Telmo, llovía, y ahí recordé una vieja frase que siempre dice mi mamá "Fiesta llovida, fiesta bendecida". Entonces no me importó no llevar paraguas y mojarme, algo me hacía presentir que esa noche todo iba a valer la pena. Entré a "Caras y Caretas", saludé a la gente conocida, saqué mi celular y empecé a sacar fotos, como es mi costumbre en los juegos de "Párrafus" en vivo. Entramos a la sala, saludé a Hugo y ahí, sentado en la primera fila ví al maestro Agustín Alezzo. Fue tan fuerte!!!!!!! Tan grande fue mi emoción que no me animé, en ese momento, a acercarme a presentarme y saludarlo. Alezzo, un "Grande", un "Grosso!!!!!!!", como dicen ahora los chicos. Me fui para atrás, me senté dispuesta a disfrutar del homenaje y del juego. Cuando Hugo comenzó a hablar dando la bienvenida a don Agustín, recordando la primera noche en que como un parrafista más Alezzo hizo su primer interruptus en "Párrafus", en ese preciso instante empecé a sentir que salvo el escenario, nada más existía a mi alrededor. La distendida e interesantísima charla entre Hugo y Agustín Alezzo, después sus alumnos famosos subiendo al escenario contando sus experiencias actorales de la mano de "su maestro". Sus alumnos actuales, participando del juego que se intercalaba con los recuerdos y las anécdotas, los aplausos, las risas, el cariño...... Fueron tantas sensaciones juntas que me siento incapaz de describirlas. Y sumado a todos estos maravillosos sentimientos se sumó mi emoción personal, interna, recordando las épocas cuando Hugo fue mi maestro (si, recuerdo a Mastroianni, jajaja) aclaro que lo que puse entre paréntesis va dedicado a alguién en especial que seguro lee este blog. Decirles que fue una noche increíble, única, soñada....no alcanza. Alguna vez alguién me dijo que a veces en la vida nos pasaban cosas que no podemos describir con palabras y que seguramente ahí esté el verdadero significado de lo sucedido. Seguro que este momento vivido entra en ese estado indefinible del que me hablaron.

miércoles, 6 de octubre de 2010

Tercer Parrafus en vivo




















Brevísimo resumen del encuentro de hoy.
Como la noche estuvo dedicada a don Agustín Alezzo, los juegos fueron sólo cuatro (cuando uno quisiera… ochenta). Pero el homenaje al maestro de actores está bien merecido, Hugo estuvo rozagante, en su elemento, y el encuentro resultó espléndido. Hasta un nulo espectador teatral, como yo, pudo interesarse y disfrutar de esa sabiduría.
Fue un Parrafus de cada género, todos exitosos. El último salió con fritas en cuatro segundos…

Primer Parrafus Interruptus

Cuento: “El libro de arena”
Autor: Jorge Luis Borges
Ganador: Marcelo Perenchio
Premio: “Emma, karma de Borges”, de Fernando Loustaunau

Segundo Parrafus Interruptus

Teatro: “En familia”
Autor: Florencio Sánchez
Ganador: Roberto López Motta
Premio: Antología de teatro argentino (varios autores)

Tercer Parrafus Interruptus

Novela: “La noche del oráculo”
Autor: Paul Auster
Ganador: Rubén Ramírez, de Palermo, de ocupación empleado y, además, alumno de Agustín Alezzo
Premio: “La noche del oráculo”, de Paul Auster

Cuarto Parrafus Interruptus

Poesía: “Lluvia oblicua”
Autor: Fernando Pessoa
Ganador: Marcelo Perenchio
Premio: “Antología poética”, de Fernando Pessoa (selección, traducción y prólogo de Rodolfo Alonso, Editorial Argonauta)

Detalles, pormenores, crónica, visión, “querido diario” o epístolas, más tarde u otro día. Ahora no puedo escribir más. Con esta escapada a San Telmo, tengo todos los quehaceres atrasados.
Buenas noches.


Estímulo musical - Inti-Illimani

martes, 5 de octubre de 2010

Víspera musical - Violeta Parra



Parrafus Interruptus
-De la radio al vivo en el Centro Cultural Caras y Caretas, Venezuela 330, el primer miércoles de cada mes a las 19.30. Entrada libre y gratuita
-Idea y conducción: Hugo Paredero
-Homenajeado del 6 de octubre: Agustín Alezzo. Por amor a su arte.

Parrafus Interruptus es un juego de competencia literaria donde tienen chances de ganar los que leen mucho, los que sólo leyeron un libro en su vida, y los lanceros de siempre. Las reglas del juego son divertidas pero severas. Paredero trae textos que irá leyendo a los concurrentes sin dar ninguna pista; sólo aclarará, antes de empezar a leer cada uno, si es cuento, novela, obra teatral o poesía, las cuatro posibilidades en juego. Los espectadores escucharán inocentes, sin más evocaciones que las despertadas por las palabras. Hay que acertar dos cosas: título de la obra que se lee y nombre y apellido de su autor. Silencio en la sala, comienza la lectura, y a medirse el tiempo de la misma en minutos y segundos... Gana el primero que levanta la mano y grita ¡Basta para mí! interrumpiendo con la doble respuesta correcta.
Se premia con un libro a cada ganador interruptor, otro a quien resulte el más veloz de la noche, otro al que acertó más veces. Por supuesto, se juega a libro forrado.
¿Qué autores leemos? Todos. Aquí caben escritores de todas las épocas, países, estilos, dotes. Como este es un juego de amor a los libros, un homenaje tanto a los que escriben como a los que leen, no tenemos prejuicios respecto del talento de los primeros y del gusto de los otros. Nuestro espíritu pasa más por celebrar el placer de la lectura en sí misma y fomentarla.
Agustín Alezzo, nuestro querido homenajeado del mes, es un gran lector. Cuando tenía 8 años le regalaron una biblioteca (que aun conserva) y creyó que moría de emoción. Era el regalo supremo que podían darle. Parrafus Interruptus en Radio Nacional tuvo el emocionante honor de contarlo a Agustín entre sus oyentes más fieles y fervorosos, incluso fue el ganador de varias noches. Pero el 6 de octubre no podrá jugar como oyente. Además de las charla abierta con él, lo haremos trabajar de lector de uno de los párrafos a interrumpir. Más no podemos contar, porque son sorpresas que tenemos reservadas para el gran Alezzo. Maestro de miles de actores, extraordinario director, causante de miles de espectadores felices.
Parrafus Interruptus obtuvo el Premio ARGENTORES 2006 en la categoría microprograma radial y el Premio ÉTER 2009 al mejor programa cultural de radio. Tiene un blog con su historia: www.losparrafistas.blogspot.com. Y en facebook, Los Parrafistas.
Vení a interrumpirnos el 6 de ocubre a las 19.30, Venezuela 330.
Entrada libre, gratuita y bienvenida