jueves, 22 de octubre de 2009

CC-FF argentina contemporánea (corregido)

Jueves 22 de octubre
Novela: “El año del desierto” (2005)
Autor: Pedro Mairal (1970)
Ganadora: María Suárez
Premio: “Creía que mi padre era Dios", Paul Auster, Anagrama

El año del desierto es una de las novelas más singulares y logradas de la narrativa argentina de los últimos años. Mientras la civilización se desbarata y el tiempo retrocede, la protagonista sólo busca sobrevivir. Es la segunda novela de Pedro Mairal; con la primera había obtenido el premio Clarín. Aquí una reseña.

EL AÑO DEL DESIERTO, de Pedro Mairal
María Neyla Valdén vive en Barrio Norte con su padre una vida más bien irrelevante, trabajando como secretaria para una compañía inversora en una moderna torre del Bajo. La acción comienza mientras espera en una esquina céntrica a un novio motoquero que nunca llegará, durante un día de agitación ciudadana que recuerda la agonía del gobierno de De la Rúa. Los confines de la ciudad de Buenos Aires ceden ante el avance de la intemperie, que se va comiendo las edificaciones para convertirlas nuevamente en pajonales. Los habitantes de la ciudad se inquietan y la capital poco a poco va asilando a los que pierden sus viviendas hasta que el hacinamiento lleva a la rebelión y se bloquean las entradas a la ciudad, ahora asediada.
Sobran ejemplos en la ciencia-ficción en los cuales el tiempo hace un recorrido inverso al habitual: El mundo contra reloj de Philip K. Dick, La flecha del tiempo de Martín Amis o “Viaje a la semilla” de Alejo Carpentier, son algunos. Pero Mairal en El año del desierto ensaya un camino distinto y más audaz: lo que retrocede es el entorno social y cultural, el progreso se deshace y vemos cómo los artefactos tecnológicos van desapareciendo (la televisión, la radio, la electricidad) y los comportamientos sociales siguen el mismo camino (las mujeres y los trabajadores van perdiendo sus derechos, por ejemplo). Entonces, lo que desanda su recorrido es el devenir histórico, y vamos viendo la historia argentina en un proceso invertido.
Si la idea es audaz, la resolución es impecable: los hechos se encadenan en forma retrospectiva como si fueran causales. Por ejemplo, por la situación de aislamiento en la capital deja de haber antibióticos y suministros sanitarios, entonces en los hospitales comienzan a aplicarse métodos más antiguos de curación. Además, Mairal elude la metáfora fácil y los golpes de efecto. El realismo con que se cuenta recuerda por momentos a las novelas inglesas de catástrofe.
María es testigo y partícipe de la convulsión social que producen los cambios. En un año de su vida pasa toda la historia argentina hasta la llegada de los conquistadores mientras ella primero busca a su novio y luego simplemente trata de sobrevivir entre indios que alguna vez fueron ingenieros de sistemas o almaceneros. Rigurosa en su construcción, impecable en su narración, El año del desierto tiene otra virtud: un sentido del humor inesperado, mezcla de ironía y burla. También hay un intenso sentido dramático que sobrevuela la historia, de pérdida y desamparo por los desplazamientos provocados por la inversión.
El año del desierto toma sus riesgos, pero resuelve cada uno de los problemas que plantea la historia de manera ingeniosa. La segunda novela de Pedro Mairal, que ganara en 1998 en Premio Clarín con Una noche con Sabrina Love, se cuela en un espacio casi virgen de la literatura argentina, una elite muy reducida de la que participa, por ejemplo, La invención de Morel, caracterizada porque soporta espléndidamente la lectura tanto desde la perspectiva de género como desde la literatura general.”

El año del desierto, de Pedro Mairal. Buenos Aires: Interzona, 2005. 273 p. $ 29.-

(Luis Pestarini - www.revistacuasar.com.ar)

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