jueves, 27 de marzo de 2008

Jueves 27 de marzo

DE UN CIENTIFICO A OTRO

Puntilloso desconocedor de la literatura contemporánea, anoche, por el título de la primera parte ("El reino perdido") y por la reunión de científicos en un laboratorio, solo atiné a pensar en "Parque Jurásico", de Michael Crichton. Llamé y pregunté. No era. Era "Las partículas elementales", de otro Miguel, el ingeniero y novelista francés Houellebecq. Ganó el coequiper Quique, el computador científico Figueroa, de Trelew, felizmente retornado a las lides.

APENDICE

Por otra parte, acerca de la reiterada recomendación de Hugo en torno a no interrogar, sonsacar, extorsionar o piquetear al nuevo telefonista Rodrigo, ¿será necesario que explicite mi última -anteúltima- tentativa infructuosa? (Ya conté que llamé el lunes para verificar, primero, nacionalidad, y después identidad del autor ininterrupto. Pregunté, entonces: "¿Es hm-hm-húm?" "Sí" "¿El apellido es hm-hm-hm-hm-hm?" "No" Más tarde, ya más seguro, llamé otra vez: "¿El autor es hm-hm-hm?", pregunté. "Sí" "Y en el título está la palabra hm-hm-hm-hm", afirmé. "Sí", confirmó Rodrigo. Pero no tenía mayor idea del nombre del cuento, así que agradecí y corté. Nunca pregunté: "¿De qué nacionalidad es?" "¿Es hombre o mujer?" "¿Vive o ya reventò?") No, no creo que haga falta tanta aclaración. También habrá otros que se lanzan e indagan, así que no hay por qué perseguirse.
En cuanto al texto en el que ya comenté este último Ininterruptus, recibí alguna crítica debido a las pistas, dicen, que allí brindo acerca del autor. No lo entiendo así. Por un lado, señalo que las palabras claves están omitidas; y, por otro, creo que el hecho de que en el espìritu del juego sea escencial la ausencia de pistas, no impide que, una vez jugado, y en este medio, independiente del programa, cualquiera pueda abundar en las circunstancias de cualquier Párrafus. Ya lo hizo la ibérica Amparo, en diciembre, proclamando a los cuatro vientos títulos y autores de los dos Ininterruptus de aquel mes, y nadie -excepto la oyente y blogista Marta- le dijo nada ni se rasgó las vestiduras. Pero bueno, tampoco quiero perseguirme con respecto a esto. Pero entiandanmé. Si Henry Miller, en el final de "La crucifixión rosada", expuso que el hombre también puede menstruar, yo puedo explicar mi extrema sensibilidad de estas semanas con la circunstancia de mi inesperado embarazo adolescente. Nada más. Hasta el domingo.

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