miércoles, 7 de noviembre de 2007

Aclaraciòn!!!

Para que no se crea que me esmero en ver magias y escuchar ecos solamente a partir de mis propias percepciones -pero, ¿es posible de otro modo?-, seguì reflexionando acerca del episodio sucitado en el Pàrrafus nº 235, del lunes 29 de octubre, cuando el oyente Juliàn Sànchez saliò al aire con la respuesta equivocada.
Mi reflexiòn se retrotrajo mediante ciclopeo afàn hasta... En realidad, lo soñè.
Tuve un sueño. En el sueño, un àngel me revelò algunos pormenores de aquel hecho. Despuès, al despertar, a pesar del lenguaje arcaico, alegòrico o jeringozo del àngel, alcancè a interpretar un poco. Lo sucedido puede entenderse como una suerte de...
Falso. La verdad es que tuve acceso a una fuente inobjetable, que no puedo revelar, de donde obtuve informaciòn precisa y fidedigna al respecto. De acuerdo a esto, la màs pertinente reconstrucciòn de los hechos serìa la siguiente.
"El farmer", dijo Juliàn Sànchez, que habìa reconocido el laborioso estilo de Andrès Rivera. Pero Hugo no leìa "El farmer", sino "Ese manco Paz". Pero Hugo habìa pensado en "El farmer", que despuès no consiguiò. Y Juliàn, que previamente habìa respondido bien a Lucas (y por eso el coordinador lo pasò al aire), le viene con "El farmer". Nuestro conductor se trastornò. En su mente parpadeò la imagen de la muerte de Brando en "El padrino", traspuesta a la visiòn de la caida de otro anciano emigrante en Southampton. En sus oìdos, como fondo de la disculpa balbuceante de Juliàn, sonò como un galope amenazante en la pampa, o como el galope de "Los intocables". Sintiò como un reproche del universo - o "una venganza del puto farmer", asì dijo mi fuente. Se apurò a explicar que no era esa la lectura, pero que debiò serlo. Atinò a reprender mòdicamente a Lucas -quien, despuès, en la pausa musical, le aclarò lo de la doble respuesta de Juliàn. Tratò de conservar la amabilidad con el participante, a quien le dio por vàlido el autor -pero Juliàn se asustò y cortò. Saliò airoso de la confusiòn, en definitiva, merced a su profesionalismo, a su autenticidad, a su genuino asombro. Retomò despuès la lectura y, tras un instante, apareciò la oyente Sandra, de Villa Urquiza, quien respondiò con entera determinaciòn: "Ese manco Paz", de Andrès Rivera.
"Este cojo texto", pensè yo al terminar los otros dìas la Entrada en la que relatè este episodio. Sabìa que me quedaba rengueando de algùn lado, pero, con el material de que disponìa -la siempre estimulante grabaciòn del programa-, no pude hacer màs. Ahora, fruto de reflexiòn, sueño o nueva fuente, vaya este complemento para dar fe de aquella legìtima magia.

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