jueves, 10 de abril de 2008

Los otros Parrafistas XII, o Corresponencias III

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"No sé mucho de la llamada 'academia'. Pero, ¿qué les pasa? Vean, si me quieren negar a mí, háganlo. No me van a entristecer demasiado. Olvídense de mí. Y de muchos otros. Pero, ¿de Foucault? Eso es realmente grave. ¿En qué se basa ese desdén? Ninguno de ustedes es digno de haberle lustrado los zapatos a Foucault. Calma, señores. Pierden alumnos así. O los forman para el diablo. ¿Qué están enseñando? ¿Wittgenstein? ¿El viejo andamiaje del positivismo lógico? ¿La línea Heidegger-Lacan-Derrida? En fin, hagan lo que les parezca.
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"Otro negado por los aparatos de poder académicos es el filósofo que hemos elegido para acercarnos más hondamente a la escencia del personaje que tratamos. Es (según Eduardo Grüner en su Prólogo al 'San Genet) eso que Marx decía de Hegel: un perro muerto. 'Ha superado hasta el infundio y la denostación, para ser arrojado por "los otros" al peor de los infiernos: el de la indiferencia' Ninguna cátedra importante de una universidad argentina lo tiene hoy en su bibliografía. 'Lo cual, escribe Grúner, quizá sea una buena señal: la de que todavía molesta'.
(...)
"Corre el año 1952 y Sartre publica 'Saint Genet, comédien et martyr', en ediciones Gallimard. Es un 'Prólogo' destinado a las 'Obras ompletas' del poeta Jean Genet. Según se sabe, Sartre era un escritor que se desbordaba. John Huston le encargó un guión cinematográfico sobre Freud y él se le apareció sólo un par de días después con un texto de 800 páginas. El 'San Genet', en tanto Prólogo, es más extenso que las 'Obras completas' de Jean Genet. Es un estudio sobre la condición del bastardo. Un estudio sobre la búsqueda del Ser. El bastardo, al no provenir de un padre o una madre, como la sociedad burguesa ha establecido, no tiene Ser. No es. El bastardo no tiene nada detrás. Pero habrá de luchar por Darse el Ser. 'Ni durante un instante se imagina que está condenado a la pobreza y la bastardía'. El bastardo, para superar su bastardía, debe actuar. Actuando se elegirá a sí mismo. Decidirá lo que habrá de ser. Irá en busca de su Ser. Se hará Ser. Será lo que haga de sí. La condición del hombre es, para Sartre, la de un agujero en la plenitud del ser. Porque el hombre es una nada. El hombre No Es. Tiene que hacerSe. Ese hacerSe es su proyecto. El hombre, por medio de sus proyectos, se arroja hacia sus posibles para darse el Ser. La búsqueda del bastardo es la búsqueda ontológica de la densidad del Ser. Lo han hecho bastardo. Ha nacido bastardo.
(...)
"Seguimos con el bastardo. El no se ha hecho ese ser que no es. Ser bastardo es no ser. Pero él puede hacer algo con eso que han hecho de él. Si de él han hecho algo que No Es, él habrá de conquistar su Ser. Habrá de ser alguien que Es. 'No somos terrones de arcilla (escribe Sartre) y lo importante no es lo que hacen de nosotros, sino lo que nosotros mismos hacemos de lo que han hecho de nosotros'
(...)"

(José Pablo Feinmann, "Peronismo, filosofía política de una obstinación argentina", fascículo 15, en Página 12, domingo 2 de marzo de 2008)

Jean Paul Sartre, Parrafista 55, 8 de agosto de 2006 / José Pablo Feinmann, Parrafista 266, 22 de enero de 2008 / Jean Genet, Parrafista 298, 10 de abril de 2008


La precedente entrega de 'Los otros Parrafistas' sirve para comentar el Párrafus de anoche, en el cual Hugo leyó "Las criadas", de Jean Genet. Y el ganador fue, una vez más, el oyente Alberto Lagunas, escritor y profesor de Rosario, quien, en su libro "El refugio de los ángeles" (cuyo hallazgo ya comenté en este Blog), citó el siguiente texto de Georg Büchner como Epílogo.

"Había una vez un niño pobre que no tenía padre ni madre. Todo estaba muerto, y no había nadie más en el mundo. Todo esto estaba muerto, y entonces él fue y buscó día y noche. Y porque en la Tierra no había nadie más, quiso ir al cielo, y la luna lo miraba con mucho cariño; cuando finalmente llegó a la luna, ésta no era más que un pedazo de madera podrida. Y entonces fue al sol, y cuando llegó al sol, éste no era más que un girasol marchito. Y cuando llegó a las estrellas, éstas no eran más que pequeños mosquitos de oro que estaban prendidos como las urracas sobre las acacias. Y cuando quiso volver a la Tierra, la Tierra era un jarrón volcado. Y el niño estaba muy solo. Y entonces se sentó y se puso a llorar, y todavía sigue allí sentado y está muy solo."

1 comentario:

Anónimo dijo...

Hola, qué tal, hermoso blog, digno del programa!

Ante todo aviso que soy virgen: nunca interrumpí un párrafus.
En la época de "por amor al arte" lo escuchaba cada tarde, ahora lo hago las pocas noches en que el sueño tarda en poseerme.

Bueno, voy a lo quería decir, acerca del Parrafus desierto de la otra noche... por un lado lo escuchaba a Hugo leer y leer y tomar agua y leer, atragantarse de letras, porque leía para que lo interrumpan, y adivinaba en su voz una mezcla de disfrute, resignación y desesperación ("pobre huguito, que llame alguien ya!" pensé), pero por otro lado pensé también qué buenos oyentes cosecha este programa: no es habitual oír que alguien hable sólo cuando conoce de qué habla, y es tan fácil recurrir al google... Entonces mi imaginación abandonó las gotas de sudor poblando el rostro de Hugo, y voló a ver a los parrafistas exprimiéndose la memoria, recorriendo bibliotecas, abriendo y cerrando libros, preguntándose, arriesgando.
Al rato me dormí.